Laws (theories) and Order

Estuve elaborando una especie de teoría (para ser digna hija de mi madre), que relaciona el orden de mi pieza* con el estado de mi persona.

Tras la compra de un nuevo mueble armado por mí misma, que reemplaza a dos muebles anteriores (muebles que me habían acompañado desde siempre sosteniendo primero juguetes y luego libros) me vi en la tarea de re-ordenar y re-organizar. Quedó bien, armónico, estéticamente agradable, con una buena y homogénea distribución de libros por un lado, series por otro y giladas decorativas que tienen que ir en algún lugar. Entonces abrí el placard**, y así como lo abrí, lo cerré. Una especie de orden hasta-ahí convive con cosas que después del robo nunca volvieron a su lugar y evado (procrastino) volverlas a su lugar. El tema es que ordenar eso es una de esas organizaciones que requiere una movilización mayor. Siempre me pasa igual, evado y evado, hasta que llega un momento en que no da para más y empiezo. Y así como empiezo no puedo parar hasta que termino de ordenar todo.

Creo que la teoría, que bien podría ser una metáfora o analogía, es bastante clara: por fuera armónica, por dentro un orden hasta-ahí.

No me preocupa demasiado, me conozco. Estoy activando bastante, y un día de estos voy a dejar de procrastinar y voy a ordenar todo de un saque.

Pero bue, eso será otro día. Ahora dejo de escribir y me voy a seguir viendo la tele en la cama.

* cuarto, habitación
** armario, ropero