50 years gone

Siguiendo con esta buena racha de palabras, y tomándome en serio el feedback de gente cuyo criterio encuentro relevante [ libertad total para sentirse identificado/a ], voy a seguir alimentando este espacio, pero sobre todo alimentando las ganas de que exista este espacio, un lugar que siento cada vez más mío.

Recién llegada de un fin de semana a pura familia (y cuando enfatizo el “a pura familia”, estoy incluyendo: padres, hermano, tíos, primos y abuelos), me pongo a ordenar las varias ideas y sensaciones que me generaron estas mini-vacaciones. Para empezar eso, el hecho de que se sintieran como una especie de vacación (cuando en realidad no fue más que un día y medio con toda la furia) es una sensación muy linda que creo poder hacer extensiva al resto del clan. Pero por sobre todo, me dejó pensando mucho en las relaciones. No estrictamente en las relaciones amorosas/de pareja (aunque en eso también), pero en los diferentes tipos de relaciones que signan nuestras vidas. Me quedé pensando en cómo, al fin de cuentas, las interacciones humanas no pueden concebirse de manera separada de conceptos como compromiso, resignación (no entendida en el sentido peyorativo que le ha dado la mala prensa, sino más bien como elección de una cosa por sobre otra) y ejercicio de roles, y en cómo éstas relaciones y ciertos roles ejercidos en ellas nos marcan sin que nos percatemos.

Esto está muy abstracto, así que voy a ponerme a ejemplificar. Pero antes un dato importante: el fin de semana en el “campo” (aka: hotel en Cardales) fue en el marco del festejo de los 50 años de casados de mis abuelos, auspiciado por abuelo, organizado a medias con madre.

Aclarado esto, es evidente que mi primer comentario tiene que ir hacia mis abuelos. 50 años, sí, cin-cuen-ta, CIN-CUEN-TA. Medio siglo. Pensar que en la antigüedad la gente ni llegaba a vivir 50 años, y ellos hace todo ese tiempo que están juntos. Más del doble de lo que yo llevo viviendo, pfff.

Más que en cualquier otra cosa, todo esto me hizo pensar en el significado que tiene el hecho de que para mis abuelos celebrar sus 50 años juntos haya sido festejarlo al lado de sus hijos y nietos. Implica que el estar juntos los excedió y amplió su significado: juntos ya no los incluye sólo a ellos dos, juntos ahora es también la familia que crearon, y siguen creando con gestos como éste. Claramente sin ellos, ninguno de los restantes estaríamos en este mundo, pero sin nosotros, ellos tampoco serían ellos.

Me quedé pensando también en mis diferentes roles. Soy la primer hija, la primer nieta, la primer sobrina, y aunque muchos digan que te ponen muchas presiones o expectativas, nunca lo vi o sentí así. Más bien siempre sentí que las mayores presiones y expectativas venían de mí y de ése carácter autosuperador e insoportablemente autoexigente que me brota por los poros (creían que era transpiración, pero no eh!)

Ser la primera te hace la mayor del resto de los que vienen después (Ddd, obvio): primero mi hermano, después mis primos. Un lugar que te sirve de excusa para de vez en cuando jugar a cosas para las que ya estás grande (o entrar a lugares para los cuales ya estás grande, como el pelotero), que te da lugar a que enseñes cosas sin quererlo, un lugar que siempre me gustó ocupar, o por lo menos nunca renegué porque no sé ser otra cosa. Y entonces me puse a pensar en todas las otras cosas que soy, en parte gracias a lo que mis roles me llevaron a ser. Me puse a pensar en las cosas que hago o que soy por ocupar un determinado lugar, cosas que no haría con otra persona o en otra situación. Me puse a pensar en cómo, sin ninguna duda, nuestras relaciones definen lo que somos, nos marcan, nos cambian.

Y de repente vi que soy un conglomerado de partes, pedazos y retazos de otros, fruto de un entramado interminable de interacciones e historias propias y ajenas.

De repente me sentí muchos, varios, todos y nadie.
De repente me sentí única. Me sentí yo.

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El título de este post es una libre adaptación de la canción “Ten years gone”, canción que, además de tener un título que se ajustaba bastante propiciamente, estuve escuchando hasta recién.