Random

Estuve pensando un poco sobre mi escritura. Sobre si debería dejarla fluir o buscar formas para que evolucione.
Como en todo lo que hago, la crítica innata sale cuando me releo. De a ratos no me gusto. Pienso que podría escribir también sobre otras cosas. Opinar. Escribir sobre política, sobre relaciones internacionales, sobre Obama, Osama (potato, patata). Pero no sé, sigo en la duda. Hay algo sobre este viaje existencialista y sobre la ficción que por ahora me atraen más que la realidad misma. Qué se yo, cuestiones.

Cambiando de tema, ayer estuve en el evento de TEDx Joven Río de la Plata. No como participante sino como “invitada”, porque al parecer ya no soy joven. El target etario del evento: 16 a 21 años. Para mi debería haberse llamado TEDx Teen, aunque entiendo que el nombre podría haber sido poco serio. Más allá de lo que digan, personalmente pienso seguir siendo joven hasta los 70, como mi abuela Grace, que usa zapatillas Adidas, tiene Facebook y me manda SMS (el otro día descubrí que también se creó una cuenta Twitter. Definitivamente es más trendy que madre).

Sacando estos comentarios mala onda de lado (me quejo porque es gratis, obvio), me fui con una muy linda sensación. Personal por un lado. Como si haber estado ahí me recordara y afirmara que finalmente estoy donde quiero estar, que estoy haciendo cosas que quiero hacer, y que estoy en camino de lograr aquello que quiero. Y por otro lado, más socialmente hablando, me fui con la linda sensación de ver tanta gente “joven” reunida en un mismo lugar tratando de encontrar respuestas, con otro tipo de inquietudes y motivaciones.

Más allá del contenido, que uno fácilmente podría haberlo digerido vía internet, lo que más me llevo es el espíritu del lugar, son las inquietudes, certezas y sensaciones que un evento de este tipo genera. Son las ganas, no sé muy bien de qué, pero unas ganas movilizadoras de algo.