Desempolvando la imaginación

Todo empieza en 5to grado. Fería de Ciencias de la escuela. Tema que le tocaba representar a mi curso: el espacio (as in: el universo, galaxias, planetas, estrellas, etc.) Como me había pasado con los egipcios y demás civilizaciones un tiempo antes, esta vez me fanaticé con el espacio. Si antes quería ser arqueóloga, ahora quería ser astrónoma o astronauta. [Al parecer nada sobre la tierra: o era bajo tierra, o fuera de la tierra].

Por ese entonces, fruto de mi imaginación o de delirios infantiles, fue que surgió la siguiente idea: me imaginaba que en un determinado punto en el medio de la inmensidad del universo existía una especie de división que separaba dos lados exactamente iguales. Lo que existía en uno de los lados, se repetía en el otro a modo de espejo (un único espejo que duplicaba, pero no más de uno, porque de enfrentarse hubiesen multiplicado in eternum las cosas). Es decir que había dos vías lácteas, dos sistemas solares, dos soles, dos Tierras…

La verdad es que no sé por qué ni cómo surgió este pensamiento que en tiempos medievales hubiese causado revuelo. Lo cierto es que hoy, más de una década después, la sigo recordando, y me pregunto qué pasaría si efectivamente hubiera dos Tierras? No estoy proclamando la validez científica de mi delirio, sino más bien preguntándome qué sucedería si, dada una idéntica situación inicial en cada una de las Tierras, se dejara a cada una seguir su curso y se las observara años después. ¿Podríamos ver alguna clase de paralelismo? ¿Pasaría lo mismo o habría diferencias?

No sé.

No sé, pero se me ocurren un par de cosas…

Creo en la irrepetibilidad y unicidad de los momentos y las personas. Creo en la fuerza que tienen ciertas decisiones o acciones como motores de lo que vendrá. Creo en el papel principal que tiene el hombre como forjador de su propio destino. Pero a la vez, creo que muchas veces la vida nos presenta situaciones que están más allá de nuestra voluntad. Nos encontramos con momentos cíclicos, paralelismos que se repiten y tenemos que sortear, con respuestas a preguntas que no nos hicimos o incluso con preguntas sin respuesta aparente.

Sea como sea, para mí siempre será una mezcla. Siempre huyendo de un destino prediseñado, queriendo forjar mi mundo, pero a la vez pensando que hay una fuerza que está poniendo cosas en mi camino por alguna razón. (Y no! Claro que no sé cual es la razón!)

.-