Nap dreams

Como en cualquier historia del huevo y la gallina, siempre tengo la duda de qué vino primero. ¿Fue la realidad o fue el sueño? ¿Qué explica qué?

Y tal vez lo que sucede es que lo que importa no es el orden sino el círculo de retroalimentación entre ambos.

Así, en otra siesta más, vuelvo a soñar a mi abuela. Sueño que ella está sentada en un sillón y se pone a llorar (no recuerdo haberla visto llorar, jamás). Y yo voy y la abrazo, fuerte.

No sé qué significará. Quizás sólo sea otra forma de recordar lo mucho que la quiero.