Ella

Pfff, la rutina.

Cuando la vivís a diario, te cansa. Cuando no la tenés, no sabés cómo organizarte (y la extrañás un poco). Pero no sos vos solo. Todos tienen su rutina. Esos que abren sus negocios y baldean las veredas cada día a la misma hora. La misma gente que espera el mismo tren a la misma hora en la misma parte del andén. Los mismos que toman el Metrobus, los que se suben siempre en la misma parada, los que se bajan siempre en la misma que vos.

De todos, mi favorita es ella. Octogenaria (o más), con su bastón en la mano derecha y sosteniéndose de su joven acompañante con el brazo izquierdo. Su rutina cronometrada de caminata debe iniciarse a las 16hs de cada día. Con su paso lento, pero firme, siempre la cruzo a la altura del quiosco de Jufré, el que está en la vereda izquierda si venís desde Thames hacia Uriarte. Siempre ahí, unos metros antes del quiosco. Y yo voy con mi paso acelerado, como si llegara tarde a algún lugar (o a ninguno), y las paso velozmente, esquivando el cantero del árbol.

Mi favorita es ella, porque cada vez que la diviso desde la esquina de Jufré y Thames, me saca una sonrisa. Y el otro día, para mi sorpresa, no estaba a la altura del quiosco. No. El otro día ya había cruzado la calle y estaba en la vereda de enfrente, para seguir derecho por Uriarte hacia Córdoba.

Sí, ese día yo había salido más tarde del trabajo.