Aprender a escribir

Nunca es tarde para aprender. O, mejor dicho, nunca dejamos de aprender cosas nuevas.

Hoy, como si tuviera 5 años all over again, me frustré aprendiendo a escribir. Me enojé, me frustré, me encapriché. Cerré la tapa de la computadora descargando mi bronca, la volví a abrir e intenté otra vez, para frustrarme de nuevo.

Aprender a escribir cuesta, duele, cansa. Y hoy, como cuando me enseñaron a andar en bicicleta, me hice flor de frutilla en la rodilla.

Se que es sólo cuestión de ponerme Farm X para que cicatrice rápido (nada de curitas!) y volver a intentarlo, pero… ¡Mierda! Quisiera que no fueran las palabras las que me pasaran por arriba y tomaran todas las decisiones. Quisiera, de a poco, ser yo la que toma el control y las encauza en un papel.

¡Mierda!