Jugate por un adjetivo

Me encanta ese juego de las casualidades y causalidades. Ese momento en el que dudás si la vida te llevó hasta ahí sólo porque sí, o si fuiste vos, con tus acciones e inacciones, el responsable. Esa situación en la que no sabés si el universo te está queriendo dar alguna clase de señal, o sos vos, buscador de respuestas, el que quiere ver explicaciones donde no las hay.

O quizás, quizás, no sea más que una mezcla de todo esto.

Sea como sea, con señales o sin ellas, el taller es efectivamente lo que necesitaba.

Sea como sea, casualidad o causalidad, me da qué pensar que el profesor tome café amargo, que haya hecho alusión de sorpresa respecto a que el de Majul sea uno de los libros más vendidos, que el primer texto que nos haya dado a leer perteneciera a un libro de cuentos poco conocido de García Márquez que yo tenía en mi poder, que yo haya escrito “muta, cambia, adquiere nuevas formas” * y él me haya dicho “elegí, jugate por un adjetivo”…

* Edición posterior: sé que de por sí el ejemplo usado no corresponde a adjetivos, pero esa fue la frase que usó y me pareció más importante mantener la veracidad de sus palabras