El que mucho abarca…

Tengo un problema. Para, para… mejor reformulemos. Entre los múltiples problemas que padezco [ahora sí], últimamente me percaté de aquél que tengo con las cuestiones abarcativas. Me gustan tantas cosas, que quisiera abarcarlas todas. Y eso me lleva a desesperar. Incluso a procrastinar (o lo que es peor: la inacción)

Entonces no me bajo un disco de una banda, me bajo la discografía entera, por las dudas. No sea cosa que justo el mejor tema esté en el disco que yo no me bajé. Y si algún integrante tiene proyectos solistas o una banda paralela, allá voy, a ocupar más gigas. Felizmente, adquirí el sueño del pibe (y mío): un disco externo de gran capacidad de almacenamiento que facilita mis deseos abarcativos musicales. Cuevana (y ahora Netflix) reduce este afán en lo que refiere a series y películas. Y el precio de los libros hace lo suyo en el ámbito literario (esto se rompe cuando visito mi cueva favorita de venta de libros usados).

Así como el disco externo almacena todo aquello que quiero abarcar music-wise, “el año que viene” es el depósito de todas esas cosas que quiero hacer y hoy no tengo tiempo, días, vida suficiente para hacerlas. Léase volver al francés, estudiar portugués, otro taller literario, volver a equitación, viajar a Europa (?).

Si empiezo por escuchar todas y cada una de las discografías que me bajé, ¿eso llevará a que el año que viene termine haciendo todo lo que planeo?

No sé, pero por lo pronto espero que el 2012 sea un año de 1 terabyte, mínimo.

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