My dearest

Querido Uqbar:

No te abandoné. Recién van dos días de esta semana y ya son dos las mañanas que me quedé dormida para ir a trabajar. Tengo sueño y encima me duelen los gemelos por saltar en el recital del domingo [estado físico: dejas mucho que desear, ¿me oíste?]. Eso.

Ya sé. Ya sé. Esas no son excusas válidas. El laburo y las entregas de trabajos de fin de trimestre tampoco. Pero qué le voy a hacer. Vos más que nadie conocés mi arte procrastinador de los últimos años (es que no! no siempre fui así). Así que tené paciencia. Bancame. No puedo con todo.

Por si te interesa, te cuento que desde la última vez me bajé mucha música y la estoy escuchando toda, todita. Como ya lo sospecharás, otro CD de Eddie Vedder (éste es en vivo). No me juzgues, ya sabés que me gusta y que me preparo ansiosa para noviembre. Ah, y me saqué dos 9 (nueve) en Contabilidad gerencial y Control presupuestario. ¡Sí, yo! Increíble, ¿viste?

También me pinté las uñas de colores re locos porque eso es todo lo rebelde que puedo ser en estos días. Y estoy feliz porque mañana empieza la primavera. Eso significa sol, helado, pollera y sandalias. O sea, felicidat [sí, con T] Mañana, para que la nueva estación empiece como es debido, voy a poner esta canción de camino al trabajo [Ups! me tenté y la puse ahora]

Bueno, te dejo.
Ya, ya, *ya* vuelvo, te juro.

¡Muá!

T.-