Cuestión de tiempo

Cual saquito de té, nuestra vida se sumerge incesantemente en el agua del tiempo. Parece que no resta nada en este mundo que no haya sido tocado por su halo o que no sufra los efectos de su paso.

El tiempo existe de maneras contradictorias. Muchos se obstinan por negar su paso (y las arrugas que eso trae), otros lo viven a velocidades inauditas. Cremas anti-age, ansiedad y estrés son algo cotidiano, mientras que la tranquilidad se convirtió en un paquete turístico al Caribe.

Tanto pensar en el futuro, en lo que quiero ser y hacer que tuve que concentrarme. Tuve que recordarme a mi misma que puedo vivir a mi propia velocidad. Que no tengo que dejar que la sed de inmediatez de este mundo se apodere de mi y mis decisiones.

Entonces volví a respirar tranquila porque tuve la certeza de que el tiempo no era más que mío. Tomé aire, y orgullosa, le saqué la lengua al mundo.