Como turco en la neblina

El pensamiento descartiano me enseñó que si dudo es porque soy, existo, vivo. Galeano me enseñó que en mis dudas viven mis certezas. La vida me enseñó que mejor la incertidumbre que genera movimiento, que la aceptación quieta y sin queja.

En un momento de tanta alegría (por mi reciente mudanza, por la aparición de ciertas personas), trato de ponerle la mejor cara a aquellas cosas que tambalean. Mis dudas laborales, principalmente, y esa sensación de estar como brújula sin norte. Esa cosa que sale de adentro y que no logro canalizar más que acá, o en lágrimas de cocodrilo. Esa sensación de que yo debería estar haciendo otra cosa, pero todavía no sé muy bien cuál.

Mientras tanto el círculo sigue retroalimentándose, y sigo volviendo a Uqbar. A la búsqueda y al encuentro de mi misma, y de tantas cosas. Sin quererlo, vuelvo a sonreir al descubrir que de a poquito el contador de visitas se va engrosando, o que de repente recibo visitas de Oblogo, como sugerencia para sus publicaciones *.

Si la brújula falla, no hay que olvidar que las estrellas pueden servir de guía. Y yo, que suelo decir que soy buena con los presentimientos, mejor escuchar a esa parte de mi que me hace regresar a Uqbar…

* pueden ayudar con comentarios buscándome en el link anterior