Hoy. Y mañana también.

Es raro pensar en el pasado y el futuro cuando el presente es lo más lindo que se tiene.

Aún así, inevitablemente, el pasado (pesado) no pesa a todos. Esto no quiere decir nada, todos venimos cargando algo y en parte es todo eso lo que nos hace ser quienes somos hoy. Nuestros miedos, ansiedades son reflejo de esa mochila (o valija con rueditas), así como también lo son la música, películas y libros que nos acompañan.

Lo raro, en realidad, es que muchos, aún sabiendo esto, no pueden evitar sentirse a veces incómodos. Desconcertados por saber que el otro viene cargando una mochila que recién ahora los incluye.

Cada uno con su historia, yo prefiero mirar a los ojos y al presente. Ver mi reflejo en sus pupilas y saber que lo más lindo que tenemos es hoy. Y volver a mirarlas mañana, y pasado mañana, and so on, y saber que podemos tener un sinfín (o un futuro) de días únicos que sean, en ese momento (y al día siguiente), lo más lindo que tengamos.

Hoy. Y mañana también.