Ser adulto III

Hoy descubrí que ser adulto a veces significa negociar con vos mismo y tener que ceder. Pero también que ese ceder (hoy) puede llegar a ser un ganar allá down the road.

Ser adulto no sólo es aprender a cocinar, sino también saber que a veces se te puede ir la mano y podés pifiarle a la cebolla lastimándote el dedo.

Ser adulto no sólo es aprender que no siempre se puede ganar ante uno mismo, sino también saber que la paciencia no es resignación, y que esperar no es sinónimo de bajar los brazos.