El que busca encuentra

De clichés y frases hechas tenemos para tirar al techo (ja). Las hay, como en todo en esta vida, para todos los gustos. Están las conformistas (“todo pasa por algo”), las que ven en una caída algo positivo (“no hay mal que por bien no venga”), y así podría seguir, on and on.

Hoy me quedé pensando (o sobrepensando) que quizás haya algo de verdad en eso de que el que busca encuentra.

Me gusta lo que esta frase representa no tanto por el hecho de encontrar (porque no creo en el “resultadismo” ni en hacer cosas sólo porque nos llevan a otras), sino más bien porque avalo esa incitación a buscar que trae aparejada.

Buscar, como preguntar, presupone un mundo de miles y millones de posibles respuestas y, por ende, la inminencia de la sorpresa.

Buscar es, además, un ejercicio con la vida, con los otros, y con uno mismo. Es creer que hay algo que puede ser encontrado, es creer que hay cosas que vale la pena descubrir.

Buscar es reconocerse incompleto y querer enriquecerse en el camino, es moverse inquietamente sabiendo que hay más que esto, aquí y ahora.

Quizás el andar buscando cosas incansablemente (porque cuando las encontrás empezás a buscar otras) no parezca cuerdo y lógico al ojo ajeno. Pero elijo el movimiento de la búsqueda constante, prefiero ver a la búsqueda convertida en un sentido y forma de vida antes que resignarme a perder la efervescencia y emoción de la sorpresa a la vuelta de la esquina.-