Dejando ir al 2012

Me cuesta dejar ir. Como cuando se me termina un libro. Como cuando tengo que volver de un viaje. Como cuando me despido (por una semana) de mi mamá en el garage. Como cuando termina un recital que amé. Me cuesta dejar ir.

Y así, quizás más que otros años, me cuesta dejar ir a este 2012 que se fue. El año de las decisiones, la mudanza, los encuentros (con otros, y conmigo), de aprender a crecer, de volver a confiar. Sí, me cuesta dejar ir.

Pero si algo aprendí este 2012 es a que soltar no es perder y que dejar ir muchas veces te hace ganar más de lo esperado, encontrar más de lo buscado.

Así, este 2013 llega mirando cada vez menos aquello que se dejó atrás. Este año empieza como lo quiero terminar. Tomando decisiones. Haciéndome cargo de las elecciones. Enamorada. Leyendo. Tomando café. Viendo un tropiezo como una oportunidad. Tomando el toro por las astas para armar una valija. Porque este año es todo lo que yo haga de él, y más.

¡Feliz año para todos!

Dejando ir al 2012