La dificultad de contar un viaje

Mientras viajaba no hacía otra cosa que pensar en todo lo que después iba a querer contar. Trataba de hacer juegos mnemotécnicos para no olvidar detalles, anotaba palabras clave en un cuaderno de tapa dura. Ahora, siento que no me dan las horas, los días, las semanas para sentarme a escribir o seleccionar fotos para mostrar. Y así como a mi no me alcanza el tiempo, después (cuando encuentro el momento de sentarme a escribir) tampoco me parece suficiente la cantidad oraciones, ni suficientemente representativa la fuerza descriptiva de las palabras que uso o de las imágenes que elijo para evocar los recuerdos que quiero trasmitir.

Travel-Writing-

Quien ama viajar tanto como yo puede sentirse identificado con esta dificultad. Y en parte creo que es esa misma dificultad la que hace que el viajar sea algo tan único. Por más buenos escritores o excelentes fotógrafos que seamos nunca vamos a poder traer con nosotros cada una de esas sensaciones irrepetibles de los lugares que fuimos conociendo. Porque por más que describamos sensaciones o fotografiemos comida, la alegría de probar algo nuevo y el olor de la comida en cuestión van a quedar en donde las conocimos. Lo que queda siempre, indefectiblemente, son las ganas de volver a viajar, de volver a sentir la expectativa de lo desconocido y la nostalgia de lo conocido.