Carta a un ansioso

Querido ansioso,

Esperá, no vayas todavía a la posdata que quiero decirte algo.

Ya sé que esperar no es tu fuerte, que decís siempre que la paciencia es lo primero que perdés. Vos, que te desesperás en las salas de espera, que no entendés cómo la gente no camina por la izquierda en las escalera mecánicas del subte. Vos, que no compartís la fascinación argentina por las filas, que morirías si tuvieras que hacer el camino de la General Paz ida y vuelta todos los días.

Querido ansioso, acordate que sin paciencia lograste grandes cosas. Acordate que sobreviviste 14 meses en ese trabajo del que preferirías olvidarte. Acordate que cada día sentías que ese sería el último día que podrías soportar, y aún así los soportaste, los sobrellevaste, llegaste hasta el final. Acordate que, sí sos ansioso, pero también perseverante. Que sin importar tu tamaño, tu voluntad tiene la fuerza de un ejército.

Pensá, que aunque creas que te están corriendo la zanahoria una y otra vez, tu fuerza, tu voluntad te van a salvar. Porque tu ansiedad no es más que eso: fuerza vestida de deseo.

Saluda atentamente,

Otra ansiosa.-