Soltar

Si tuviera que resumir, diría que el 2014 fue el año de (aprender a) soltar. Y si hay algo que me cuesta en esta vida es dejar ir, porque aunque la imágen del horóscopo no me atraiga del todo, ser toro es arraigarse y aferrarse.

Este fue el año de las mudanzas, de aprender a esperar, de manejar la frustración de la burocracia, de dejar ir y decir adiós. Y aprendí, sobre todo, que no existe fuerza mayor que la de la voluntad.

Soltar es dejar ir cosas, personas, proyectos, momentos. Es también dejar ir una parte de uno mismo, y para mi, soltar fue un aprendizaje y, en consecuencia, un crecimiento del que salí fortalecida.

Pero no todo en el acto de dejar ir constituye un adiós o un cierre. Soltar también es reencontrarse con un café de por medio, es planear, soñar y abrazar nuevos proyectos (y desempolvar antiguos).

Así recibo el 2015. Soltando, para abrazar todo lo que está por venir…