Algún día

Siempre hay un día en el que dejamos de procrastinar la vida. Un día en que tomamos la posta, agarramos al toro (por las astas), le metemos envión porque ya fue, qué es lo peor que puede pasar. Ese día enterramos el miedo, y por aunque sea un segundo nos convencemos de que sólo pueden venir cosas buenas.

Con perseverancia, y con ese envión que le metimos, las cosas vuelven a nosotros como una hamaca en la que nos impulsamos para estar más cerca del cielo (gracias gravedad!).

Ahí es cuando la vida nos deja de procrastinar a nosotros. Ese día, es el día de todos los “algún día…” que acumulamos down the road.

Porque hay un “algún día” en que llega un amor de sopetón, un día en que empezás la cuenta regresiva para cumplir un sueño, un día en que mirás en retrospectiva y te parás más firme que nunca sobre el camino transitado.

Y ese día es hoy.